viernes, 27 de septiembre de 2013

"A la luna voy..."

Trabajaban matemáticas, me parece, de momento se escucha un niño cantado:

-"a la luna voy, a la luna voy, a la luna..."

-"quiero ir", lo interrumpi, también cantando.

-¡MAESTRA!, ¿Le gusta un show más?

-Claro... (si me gusta)

Algo que recuerdo tan feo y tan útil de mi preparación docente inicial; de mis primeros acercamientos a la escuela primaria después de haber cursado sexto grado, son las contextualizaciónes.

La esperanza de ir a "prácticas" era trabajar con los niños. Pero no, el trabajo era llenar y llenar cuestionarios, hojas y hojas de datos del contexto de la primaria y de las condiciones del salón.

Buscar las características biológicas y psicológicas de los niños que estabas "observando"  era prioridad. Hablar con ellos de sus intereses.

Ahora no hay una titular que de clase mientras yo anoto como trabajan los niños, de que hablan, que necesitan, que les gusta, que les interesa. Lo extraño.

Pero si busco ver a mis niños como individuos y no sólo como alumnos. Saber que les gusta, ver los programas que ven, comer los dulces y almuerzos que llevan (cuando me ofrecen), escuchar su música.... Es fácil, además, debo aceptar que adoro ver caricaturas.

Poner ejemplos de los temas, una vez viendo el valor de la empatía, retomamos el programa de Malcom el de enmedio; cuando "Ris" sabotea el concurso de cocina. Y tres millones de ejercicios como ese.

No es más que rescatar las competencias que poseen los alumnos para movilizarlas y obtener nuevas, y saber que no puedo evitar que vean la televisión horas, pero, si, que sus criterios van evolucionando poco a poco.

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